“Peinamos canas. Venimos del futuro”. Por César Malato

Dolores Fonsi, quien es una destacadísima y talentosa actriz argentina, ha ganado un tremendo premio internacional y, lejos de quedarse en la comodidad de su glamour de ganadora, de su vestido hermoso y de su figura tan destacada como actriz, nos puso a todos en un lugar incómodo y puso al auditorio en un lugar incómodo: “Vengo del futuro”, les dijo, “y les vengo a contar lo que está pasando en el futuro”. “La ultra derecha va a destruir todo”.

Y lo que está pasando en el futuro, que en realidad es nuestro vívido presente, es que estamos atravesando una guerra cultural que denigra y estigmatiza todo lo que, desde hace décadas, nos identificó social, cultural y políticamente como sociedad. Todo aquello que aplaudíamos, por ejemplo, en la pandemia: a los médicos, a los enfermeros que nos salvaban la vida, que trataban de curarnos; el maestro que le enseña a tu hija, a tu hijo, a tu nieto, y que muchas veces tiene que llegar a la escuela tomando hoy dos colectivos, en bici, en una motito, que sale de noche de su casa con miedo a que le afanen la moto, por ejemplo; un científico que crea una vacuna o que descubre alguna medicina contra alguna enfermedad compleja; un laburante, un sindicalista que pone el pecho para defenderte; un jubilado que reclama lo suyo en la Plaza del Congreso todas las semanas, que lucha para recuperar lo que le chorearon; a los educadores públicos y los estudiantes; a los clubes a los cuáles ahora se les quiere arrebatar la AFA para privatizar los clubes, etc.

Esta guerra, esta batalla, este tremendo enfrentamiento está siendo librada en este preciso momento, ahora.

En algunos lugares, con la crueldad de las balas, los misiles, los espías, los radares, los aviones, los buques y los submarinos; y en otros lugares, como en Argentina, en forma silenciosa. Quita derechos, anula beneficios, aumenta tarifas, aumenta servicios, echa cientos de miles de trabajadores a la calle, destruye empresas argentinas y le pone banderita de remate a nuestras tierras, a nuestros minerales, a nuestros ríos, a nuestros recursos más preciados.

La derogación de los derechos laborales, la anulación de los derechos laborales, va a provocar un retroceso hasta 1900, o quizás más atrás todavía en el tiempo, en el vínculo entre el trabajador y el empleador, o el dueño, o el propietario de la empresa para la cual presta su servicio de trabajo.

Por ejemplo, las vacaciones pagas van a ser a voluntad del patrón: cuando él quiera te las vas a tomar, las vas a fraccionar como él quiera y te las va a dar si le conviene, o si no, no te las va a dar. El banco de horas no va a ser para que vos le digas un día: “Mirá, estoy descompuesto y no voy, voy a ir a las cuatro de la tarde a laburar”, cuando tenías que entrar a las ocho de la mañana; porque atrás tuyo va a haber una fila para entrar a laburar y te va a echar haciéndote pagar a vos la indemnización. Porque el fondo de asistencia laboral, el famoso FAL, se nutre con el descuento del 2 y hasta el 3% de toda la masa salarial del país, que van a administrar ….la Bolsa de Valores!!!!!, o sea que va a ser una timba. El derecho a protestar va a tener que discutirse con tu patrón: si podes protestar y de qué forma. El derecho a días por estudio, a horas particulares, los días por maternidad para las mujeres, etcétera.

Todo ese universo de protección va a comenzar a desaparecer en apenas unos meses, tanto para quienes lo tenían —en el caso del laburante formal— como para los trabajadores informales. La ley rige para todo el mundo.

El asunto es que, en realidad, estos artistas que se han reversionados en combatientes culturales – o en reeles y memes para redes- están viniendo del pasado, porque todo esto ya lo hicieron en sucesivos períodos de la Argentina y del mundo, y va contra la naturaleza misma de la sociabilización, del desarrollo armónico de las comunidades y de la equidad social. Noten que ya ni siquiera mencioné “justicia social,” ni siquiera “inclusión”.

¿Cuáles son los sectores o actores sociales estigmatizados, denigrados, defenestrados, puestos en el paredón de enfrente socialmente por el poder real, por esta derecha angurrienta que viene por todo lo nuestro?: maestros, científicos, empleados públicos sindicalistas, trabajadores, jubilados, militantes populares, partidos políticos. Todo lo que a ellos les puede significar una disputa, una discusión, una cesión de beneficios y de privilegios, lo ponen en el paredón de enfrente. Que se “les paren de manos”.

Robustiano Patrón Costas, oligarca salteño, expresó su molestia con el cambio de actitud de los trabajadores durante el 1er Peronismo diciendo: “Lo que yo nunca le voy a perdonar a Perón es que… el negrito que venía a pelear por su salario se atrevía a mirarnos a los ojos. ¡Ya no pedía. Discutía!”.

Está tremendamente comprobado en la historia del desarrollo y del transcurso de la humanidad: las derechas vienen del pasado: nunca traen beneficios para las mayorías y solo traen destrucción, disolución social, disolución nacional, caos, represión, muerte, quita de derechos, hambre y mucha, mucha corrupción.

Solo por mencionar algo de lo que está pasando en estos dos años de gobierno para que no lo naturalicemos: en estos últimos dos años de gobierno de Javier Milei, en Argentina, se destruyeron más de 300.000 puestos de trabajo y se cerraron más de 220.000 empresas de distintos tamaños. Además de seguir soportando, todos y todas que a nuestros comedores populares, a nuestros merenderos —para aquellos que necesitan la asistencia del Estado, para aquellos que nada tienen— se les quiten los alimentos.

Las y los que peinamos canas venimos del pasado, venimos a contarles que esto ya se intentó, que nos fue muy mal, y que este que estamos viviendo en la actualidad es el mayor retroceso en cuanto a derechos cívicos y democráticos, en cuanto a derechos laborales y sociales, y en cuanto a oportunidades de futuro para nosotros en este presente y para nuestras próximas generaciones: de jóvenes, de niños y de abuelos.

Combatimos en los escenarios, en los tribunales, en las aulas, en el laburo, en la memoria, en las calles, en las plazas. Y también en las calles.

Venimos del pasado, y muchas y muchos también vienen del futuro.

 

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