La huella tóxica de los incendios en los humedales del litoral, trabajo realizado en la isla Los Sapos

Un estudio local con impacto global. El trabajo de campo se desarrolló en un sitio clave para la región: la isla Los Sapos, ubicada debajo del Puente Carretero, en Santo Tomé. Se trata de una zona que forma parte de un área natural protegida y que sufrió incendios reiterados durante los años de mayor sequía, especialmente en 2020, en plena pandemia. Para esta investigación, se tomaron muestras en 2022 y 2023, años en los que también se registraron numerosos incendios en el verano.

Un estudio científico recientemente publicado por investigadores e investigadoras del Laboratorio de Ecotoxicología de la Faculta de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y del CONICET constituye el primer trabajo realizado en Argentina que analiza experimentalmente los efectos ecotoxicológicos del período post-incendio en humedales, es decir, lo que ocurre cuando el fuego ya pasó y los ambientes vuelven a inundarse. La investigación advierte sobre riesgos severos y persistentes para anfibios, peces y otros organismos acuáticos, en un contexto nacional atravesado por incendios de gran magnitud, con focos activos hoy en la Patagonia argentina y antecedentes recientes en el Litoral y el Delta del Paraná.

La primera autora, Paola M. Peltzer (CONICET–UNL), es además autora del primer trabajo de campo sistemático sobre los incendios en los humedales del litoral argentino, lo que posiciona a este nuevo estudio como la continuidad de una línea de investigación pionera en el país sobre los impactos del fuego en ecosistemas acuáticos.

A diferencia de la mayoría de los estudios disponibles en el país, que se basan predominantemente en análisis remotos de imágenes satelitales o evaluaciones indirectas del área quemada, y que en muchos casos no incluyen trabajo de campo directo en los sitios incendiados, este trabajo aborda un proceso poco visible pero crítico: la toxicidad que generan los sedimentos quemados cuando las lagunas y humedales se re-inundan tras lluvias o crecidas.

La investigación se sustenta en muestreos realizados directamente en ambientes afectados por incendios recientes, en condiciones operativas de alto riesgo, incursionando en áreas activas o recientemente quemadas sin contar con ningún apoyo gubernamental específico de manejo del fuego o monitoreo post-incendio, y fue posible gracias al acompañamiento de ciudadanos y ciudadanas comprometidos con la defensa del territorio, tal como se reconoce en los agradecimientos del estudio.

Mediante bioensayos experimentales, los autores demostraron que los sedimentos provenientes de humedales quemados reiteradamente provocan alta mortalidad, alteraciones fisiológicas y cambios severos en el comportamiento de organismos acuáticos sensibles, como las larvas de anfibios utilizadas como bioindicadores.

}Los investigadores advierten que los riesgos identificados no se limitan a los anfibios. Los humedales del sistema Paraná funcionan como sitios clave de reproducción, cría y refugio de peces, y las alteraciones fisicoquímicas observadas tras los incendios —especialmente aumentos abruptos de sales, iones y compuestos derivados de la combustión— representan también un escenario de riesgo para huevos y larvas de peces, comprometiendo la recuperación de las poblaciones ícticas.

Este hallazgo adquiere especial relevancia en el contexto actual, donde la pesca en amplios sectores del río Paraná se encuentra restringida, como medida de protección frente a la crisis ambiental que atraviesa el sistema, producto de la bajante prolongada, la degradación de hábitats y los impactos acumulativos de actividades antrópicas, entre ellas los incendios.

En paralelo, la Patagonia argentina atraviesa hoy una situación crítica por incendios forestales de gran escala, con efectos visibles sobre bosques, mallines, turberas y cursos de agua. El estudio subraya que los impactos del fuego no terminan cuando cesan las llamas, sino que se prolongan en el tiempo, afectando la calidad ambiental de humedales y sistemas acuáticos, tanto en el sur como en el centro-norte del país.

En este marco, los autores señalan que las políticas de prevención y manejo del fuego en Argentina se encuentran estructuralmente desfinanciadas, con escasa capacidad para prevenir incendios, monitorear los efectos post-fuego y llevar adelante acciones de restauración ecológica. Esta situación incrementa la recurrencia de incendios y amplifica sus consecuencias ambientales, transformando eventos extremos en procesos crónicos de degradación.

Este trabajo muestra que el fuego deja una huella tóxica que persiste cuando vuelve el agua. Sin políticas de manejo del fuego adecuadamente financiadas, los ecosistemas no tienen posibilidad real de recuperación”, advierten los investigadores.

 

 

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