Corrupción por las nubes, economía nacional por el piso. Columna de opinión Cesar Malato

“Si malo es el gringo que nos compra, peor es el criollo que nos vende”. (Arturo Jauretche).

Es profundamente chocante, a cada paso que damos en la calle, en el barrio, en la zona céntrica, en la zona de la terminal, encontrarnos con una realidad desesperante que crece cada día. La enorme cantidad de gente que cae en la pobreza, que por las noches y con algo de vergüenza revuelve la basura en búsqueda de plásticos, de latas, de vidrios y de comida.

Y además, que no tiene otra posibilidad que dormir, que vivir, que alimentarse, que asearse como puede o pedir algún baño prestado en alguna estación de servicio o en algún bar. Definitivamente, vivir en la calle es a lo que nos condena este gobierno, que ha traído consigo un plan económico que ha destrozado la vida de las personas, de las familias y de nuestros barrios y nuestras comunidades.

El impacto de la caída del empleo, de la destrucción del mercado interno, del aumento de los alimentos y las bebidas, del aumento de los combustibles —con su consiguiente impacto en el boleto urbano de pasajeros—, en la imposibilidad de llenar el tanque para desplazarse, en la imposibilidad de sostener en regla los papeles de los vehículos, los seguros, las patentes; ni hablar si se produce alguna rotura o avería. La cantidad de aumentos en servicios públicos —luz, gas, agua, cable, telefonía—, la enorme suba en medicamentos de primera necesidad, y ni hablar de quien tiene que alquilar o hacerse cargo de una abuela, de un abuelo, de un papá o de una mamá que ya no tienen posibilidad de subsistir con su jubilación mínima, pone sobre las espaldas de las argentinas y los argentinos, de los santafesinos y las santafesinas, una mochila de plomo de la cual es muy difícil continuar con una vida medianamente normal.

Como contracara y como contraespejo están los que festejan viajes, comprando propiedades fastuosas, brindando con champán, en las grandes ligas del gobierno y que venían a terminar con el Estado, autopercibiéndose como los “topos” que iban a destruirlo desde adentro, profesando una fe y un fundamentalismo libertario o anarcolibertario, pero que en realidad vinieron a servirse del Estado en su propio beneficio.

Estallan, como globos de burbujas producidas por un niño en el aire con detergente, los escándalos de corrupción ante nuestras narices.

Libra, ANDIS, Adornis, y van…

El caso Libra, que tuvo y tiene como principal actor al presidente de la Nación y a sus colaboradores más cercanos. De hecho, Karina Milei es quien abría las puertas para todos los estafadores que produjeron una cadena de estafas internacionales.

El caso Andis, del cual —según estiman fiscales y jueces que investigan la Agencia Nacional de Discapacidad— se calcula un perjuicio al Estado de 75.000 millones de pesos. El caso de los créditos hipotecarios, donde se calcula que hay más de 12.000 créditos otorgados con preferencia política a funcionarios y legisladores de La Libertad Avanza a lo largo y a lo ancho del país, totalizando más de 35 millones de dólares.

Y finalmente, el caso del jefe de Gabinete Adorni, que parece un culebrón venezolano, pero que en realidad es una triste novela pagada con fondos públicos, los fondos que nos pertenecen a todos y a todas los argentinos.

Predicar moral con la bragueta abierta, decían en mi barrio, es como querer tapar el sol con la mano. En algún momento, te das cuenta de que es imposible.

Este gobierno de forajidos, arribistas, inescrupulosos, inmorales, delincuentes de poca monta, lumpenes, se ha apropiado de gran parte de la riqueza de los argentinos y ha sumido en la miseria a la mayoría de nosotros y nosotras; a nosotros, los habitantes que tratamos decentemente de vivir de nuestro laburo, como vos, como todos los que están en este Pais y creemos que es posible vivir de forma decente, y que es posible ser decente sin justificar la delincuencia, el arribismo y el oportunismo que degradan la actividad política y la función pública.

Avisoramos —y lo tenemos que decir sin ser catastróficos— unos meses muy negros por delante, más negros aún que lo que hemos vivido hasta ahora, porque no hay ninguna medida económica, ni de política social, ni de política productiva, ni de construcción de infraestructura, ni de generación de empleo que esté implementando el gobierno de Javier Milei.

Si hay un indicador, o una actitud de necedad, o negación, o desconocimiento de la realidad —sobre todo de las penurias, los sacrificios, el aumento de las necesidades, de los padecimientos y las tristezas que sufren las mayorías— parte principalmente del cargo más alto, de la 1era Magistratura, del Presidente.

Por el contrario, la única política que implementa este gabinete anarcolibertario, conducido por Javier y Karina Milei, es el endeudamiento —el mega endeudamiento serial—, el saqueo a las arcas del Estado y, además, una corrupción putrefacta que se multiplica enormemente, como una peste que se apodera de distintos estratos sociales y, lamentablemente, de organismos públicos que ven asolados por esta estirpe de libertarios que actúan como verdaderos parásitos del capital nacional concentrado y del capital extranjero concentrado.

Decía Jauretche que no es tan triste el extranjero que nos pretende comprar, sino que más triste es el criollo que nos vende. Esta gente nos vende. Tenemos que reaccionar, tenemos que juntarnos, discutir, charlar, marchar, protestar, establecer acuerdos para que nunca más en la Argentina haya un gobierno del saqueo como el que estamos sufriendo en la actualidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *