SEGURIDAD O POLITICA, por Gastón Rossi

He aquí mi descargo, como miembro de la policía de la provincia de Santa Fe desde hace ya más de una década, llenos de experiencias personales, y por otro lado mi raciocinio mi lado profesional, neutral,
estoico y filosofo desde la mirada de un psicólogo social.

Me presento querido lector/a, mi nombre es Rossi Gastón, pertenezco a la policía de Santa Fe
desde el año 2013, profesión que me ha dado grandes experiencias, tanto o mas como grandes
dolores de cabezas, pero me dio la oportunidad de crecer profesionalmente como Tecnico
Superior en Psicología Social, la cual ejerzo desde al año 2025.

Hoy me encuentro en medio de dos frentes muy marcados; a mi lado derecho, mis compañeros, el
uniforme, los camaradas, y la disciplina de ser una fuerza de seguridad, a mi izquierda la realidad
social, la política, la desigualdad y desprecio, el análisis del macro contexto social actual.

Querido/a lector/a intentare darle ambos puntos de vista y usted será critico de su opinión al
respecto.

La policía es un régimen militarizado, donde la subordinación es vertical, es decir de arriba hacia
abajo, donde no hay lugar para opiniones personales, solo el acto vano de “seguir ordenes”,
donde un acto de valentía es premiado por los altos mandos con un “es tu trabajo” mientras ellos
dan entrevistas y se hacen eco y propietarios del hecho en sí, llevándose aplausos y
condecoraciones, dejando de lado al personal actuante, quien expone su cuerpo, su integridad, su
vida. Al contrario sí los empleados cometen un error, o algo no resulta de manera favorable a las
pretensiones de los altos mandos, ellos responden con “sanciones, descuento de salario, pase a
disponibilidad, o recargos en los servicios”, lo más duro de esta realidad es que al personal
policial, se lo desplaza cuando actúa de forma valerosa, y se lo castiga en público cuando comete
un error; esta situaciones no son aisladas, y son prácticamente diarias, llevando al policía, al
penitenciario al borde del descontento y al aguantar situaciones de estrés.

El salario bajo que no cubre la canasta básica, los viajes eternos para llegar a las guardias, los
reclamos de jefes, la familia a cuesta, las cuentas que no paran de llegar, el dolor por no sentirse
apto para afrontar la realidad, sumado al sentimiento de protección neto de cada integrante de la
fuerza que hace que al no poder proteger lo que más ama y atesora, darles un pasar económico
bueno o privarlos de ciertos servicios, hacen que ese estrés crezca internamente, se expanda y
termine por explotar, en los hechos que hemos lamentado hace poco tiempo (suicidios policiales y
penitenciarios).

Crucemos la vereda de enfrente, un gobierno santafesino que hace malabares con el presupuesto
con el que cuenta. Una actualidad socio económica deplorable, donde se trata de realizar obras
publicas en las ciudades más destacadas de Santa Fe, que eran tan requeridas. Instituciones
públicas como la jefatura de policía, los hospitales, las escuelas, etc. Observando a priori cómo sus trabajadores se encuentran desgastados, corporal y psíquicamente.

Es innegable la emergencia en SALUD MENTAL, que se hace cada vez mas externo con hechos aberrantes como suicidios u homicidios, o en su menor medida de gravedad, más de la mitad de los trabajadores del estado con “carpeta psicológica o medica”; un estado que al tratar de brindar garantías, solo se encuentra con falencias, una obra social que no da respuestas a la altura de lo que cobra por su
cobertura, un apoyo psiquiátrico y psicológico colapsado, un presupuesto tan apretado para lossectores públicos, pero con carta blanca para el sector privado, la saturación de planta política con
abultados sueldos, por nombrar algunos de los problemas sociales que son visibles en la
actualidad.

Con esto no trato de justificar al estado o a la política, trato de poner en la mesa, que el gobierno “intenta” a mi forma de ver, hacer lo que mejor puede con lo poco que tiene, y no siempre se puede cumplir con todo al pie de la letra, es por ello que “exigirle a un pez que suba un árbol”, seria la metáfora correcta de la actualidad del conflicto.

Querido/a lector/a estamos en un momento delicado, en una justa batalla entre quienes nos
gobiernan y quienes nos protegen; las marchas y el derecho a la protesta, son aserciones
constitucionales; no responder los reclamos o peticiones, también es un derecho constitucional.

Algo nos queda claro, de este “tire y afloje” entre SEGURIDAD Y POLITICA, no habrá ganadores,
solo personas afectadas, una sociedad dividida y un descontento social sin importar el resultado.

Gracias querido/a lector/a por su atención. Hasta la próxima.

 

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