Santo Tomé entre 1976 y 1983
Entre 1976 y 1983, Santo Tomé atravesó la dictadura como ciudad en crecimiento, con transformaciones demográficas, cambios en su estructura laboral y una administración municipal alineada con el nuevo orden político. En 1970 tenía 24.016 habitantes; en 1980 había llegado a 36.609. Ese aumento del 52,43 % fue el más alto de la provincia en esa década y ubicó a Santo Tomé dentro de una dinámica de expansión ligada a su cercanía con Santa Fe, a la demanda de vivienda y al movimiento económico del área de Sauce Viejo.
Ese crecimiento convivió con un escenario económico cambiante. El parque industrial de Sauce Viejo y, en particular, la presencia de Fiat Concord habían generado empleo para numerosos trabajadores santotomesinos, tanto en la planta como en talleres vinculados. El retiro de la empresa, con caída de producción y descenso del empleo hasta su cierre a comienzos de los años ochenta, cambió el panorama. En una ciudad donde la expansión urbana y la promesa de modernización estaban muy presentes, ese trasfondo económico formó parte del clima social del período.
En el plano municipal, la dictadura reorganizó el gobierno local dentro de la estructura del poder de facto. Elvio Gasparotti, electo en 1973, continuó por designación hasta fines de junio de 1976. Luego asumió César Luis Rey Leyes, que permaneció en el cargo hasta 1981. Lo sucedió Luis Alberto Mauri, y en mayo de 1983 asumió Juan R. Cifre, que ya había ocupado la intendencia en 1962 y 1963. Esa secuencia muestra una administración local integrada al régimen y adaptada a sus mecanismos de control, selección de autoridades y reorganización institucional.
La vida pública santotomesina de esos años estuvo atravesada por un lenguaje de “orden, eficiencia y administración”. La obra pública ocupó un lugar importante en esa construcción. Calles, mejoras urbanas e intervenciones municipales funcionaron como forma de legitimación del poder local. La prensa escrita reforzó esa imagen al dar visibilidad a obras, acciones de gobierno y vínculos entre autoridades y actores sociales de la ciudad. En ese marco, el municipio apareció como una pieza activa en la producción de una imagen pública de aparente normalidad, mientras sus representantes eran designados de facto.
La escala local nos permite observar relaciones sociales, apoyos, adaptaciones y modos de participación que siguieron existiendo en la ciudad durante la dictadura. Las asociaciones vecinales y las cooperadoras escolares, por ejemplo, forman parte de ese paisaje. A través de ellas puede leerse una parte de la vida comunitaria de Santo Tomé en esos años y la manera en que distintos sectores se vincularon con el gobierno local.
Dentro de ese escenario, la represión tuvo una inscripción concreta en la ciudad. Santo Tomé no quedó al margen del terrorismo de Estado. Varias de las víctimas locales hoy recordadas por el municipio fueron secuestradas en la ciudad o tenían en ella un vínculo decisivo de residencia, estudio, trabajo, militancia o vida familiar. La vida de sus 13 víctimas, estaba situada en una ciudad con aparente funcionamiento normal, con intendentes tomando decisiones, instituciones activas, barrios silenciados, prensa legitimadora, y espacios de sociabilidad bajo control municipal.
Santo Tomé llegó a 1983 con una historia marcada por ese doble movimiento: por un lado, una administración municipal inscripta en el orden dictatorial; por otro, una ciudad donde la violencia estatal dejó huellas sobre personas concretas, familias concretas y trayectorias que hoy forman parte de la memoria pública local. Esa memoria, visible desde la democracia en placas, actos, murales, muestras y nombres propios, remite a ese pasado y lo vuelve legible en escala santotomesina.
Para ampliar este período en clave local, resulta especialmente valioso el artículo “Gobierno municipal, actitudes sociales y consenso en tiempos de dictadura. Santo Tomé, 1976-1983”, de José Miguel Larker y María Rita Monzón, publicado en la revista Contenciosa. Buena parte de esta sección toma ese trabajo como base historiográfica.
Índice
- Recursero de la Memoria Santotomesina
- Santo Tomé entre 1976 y 1983
- Las 13 víctimas santotomesinas del terrorismo de Estado
- Lugares y marcas de memoria en Santo Tomé
- Memoria y derechos humanos en la normativa municipal
- Palabras de la Memoria
- Archivo, fuentes y materiales para ampliar

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